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M de Miscelánea y B de Biblioteca – Mi Biblioteca, Nº 49

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Mi Biblioteca

La lectura es mucho más que saber leer

Aún recuerdo las tarde de verano, sentados a la fresca del patio de mi casa en la que mi abuelo ojeaba el Diario de Barcelona y yo rellenaba un cuaderno de vacaciones escolares, una tarea muy entretenida que a mí me encantaba y que nos daban en la escuela para asegurarse de que no olvidáramos lo que habíamos aprendido durante el curso escolar. Yo me preguntaba por qué no aprendíamos de la misma manera durante el curso, de esa forma tan divertida. Como yo odiaba dormir la siesta – bueno, no solo la siesta, aún odio dormir en general- me encantaba dedicar las horas en las que el sol va más bajo a trabajar en mis deberes veraniegos; eso, y a leer los libros de la Editorial Molino y la Editorial Juventud, de mis colecciones favoritas que me compraban mis padres o sacaba en préstamo de la biblioteca de mi colegio.

Qué gozada! Cuánto disfrutaba ese rato de estío. Luego venía la merienda y a jugar con mis amiguitos, unos cuantos peques de mi vecindario que como el patio de mi casa era grande y sombrío, se venían a pasar la tarde hasta que oscurecía. Qué tardes tan divertidas, primero lectura, después una merienda bien rica. Mis amigos adoraban nuestra merienda más que en ninguna casa, porque mi madre nos ofrecía cortes de helado con galletas de pan de ángel y, a veces, un sorbete hecho por mi padre a mano, en una heladora de corcho y metal. El helado de fresas naturales era el que más me gustaba y aún me emociona pensar en aquellos veranos de mi niñez y en esas tardes de felicidad completa.

Pero ya veo que las emociones no me están dejando que os cuente lo que quería sobre lo que mi abuelo me comentaba. Recuerdo que un día me dijo que quien sabía leer y conocía las cuatro reglas ya se podía espabilar lo suficiente para ganarse la vida sin peligro de ser engañado porque podía entender lo que escribían otras personas y podía hacer negocios sumando, multiplicando, restando y dividiendo. Esta revelación se me quedó grabada.

Cuánto ha llovido desde aquellos felices veranos y cuánto ha cambiado el aprendizaje de la lectura en estas cinco últimas décadas, pero qué razón tenía mi abuelo en cuanto a la importancia de las competencias de comprensión de la lectura y del aprendizaje. Ahora en las bibliotecas sabemos más que nunca cuán importantes son las competencias lectoras e informacionales para el desarrollo de las personas y las comunidades.

 

Artículo publicado en Mi Biblioteca, Nº 49. Primavera, 2017.

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