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M de Miscelánea y B de Biblioteca – Mi Biblioteca, Nº 46

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Mi Biblioteca

‘La biblioteca pública entre las necesidades de los refugiados’

La biblioteca es el puerto local hacia el acceso a la información y al conocimiento, constituye un requisito básico para el aprendizaje a lo largo de los años, ayuda inestimable para la toma independiente de decisiones y el progreso cultural del individuo y las comunidades. Es por lo tanto un servicio básico de proximidad dirigido a toda la comunidad.

Evidentemente, cuando hablamos de comunidad, nos referimos al conjunto de todas las personas que viven en el área geográfica de influencia donde está situada la biblioteca y cuando se trata de una zona más extensa, a la red de bibliotecas y a los servicios en línea que esta ofrece. Todas las personas, significa también los inmigrantes, los refugiados y el amplio espectro de la diversidad multilingüe a la que atendemos diariamente.

Parece una obviedad que el servicio público bibliotecario deba atender las demandas informativas de sus usuarios, sin embargo a menudo ocurre que nos replanteemos si la oferta de la biblioteca pública cubre las necesidades de todos los grupos que componen nuestra comunidad. Y, en general, me alegra ver que los bibliotecarios cumplimos con la misión de la biblioteca pública que recoge el manifiesto de IFLA/UNESCO. Los bibliotecarios no lo dudamos, abrimos las puertas de la biblioteca a todo el mundo. El problema aparece cuando no sabemos bien cómo atender a los recién llegados. No es tan fácil, en primer lugar porque no hablamos las lenguas de los nuevos usuarios, en segundo lugar porque a menudo no podemos ofrecerles la colección que necesitan, fondos documentales y contenidos digitales en sus lenguas sobre todas las materias del conocimiento, o bien sobre su propia cultura para preservar y profundizar sobre sus raíces.

Tenemos a mano algunos recursos: EBLIDA, – el European Bureau de Bibliotecas – está llevando a cabo una sólida campaña para promocionar la oferta de servicios para estas nuevas necesidades y recoge a su vez experiencias diversas de las bibliotecas de Europa que ya están sirviendo específicamente a los refugiados. Además, la IFLA – la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas – mediante la Sección de Bibliotecas Sirviendo Poblaciones Multiculturales ha publicado el Manifiesto sobre la Biblioteca Multicultural y preparado una caja de herramientas para facilitarnos la puesta en marcha los recursos necesarios.

Los bibliotecarios en nuestra responsabilidad de garantes del acceso a la información queremos mejorar nuestros servicios a los inmigrantes y los refugiados por eso debemos buscar la forma de convencer a nuestros políticos que una de las necesidades que los refugiados tienen, además de estar bien atendidos en aspectos de salud, acomodación y manutención y otras necesidades básicas, es el de poder contar con acceso a la educación, a la información y a la cultura. Esto implica dotar a la biblioteca de los medios suficientes para abordar recursos tangibles en beneficio de su desarrollo sostenible.

Seamos exigentes sobre esta demanda, no dejemos que los políticos se llenen la boca de bonitas palabras sobre lo que están preparando para los refugiados en sus ciudades, sin que atiendan lo que bibliotecarios consideramos como necesidad básica para el desarrollo de las personas. Invitemos a los políticos a completar bien su propuesta de acogida a los refugiados, la biblioteca pública es parte de ella.

Artículo publicado en Mi Biblioteca, Nº 46. Verano, 2016.

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