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M de Miscelánea y B de Biblioteca – Mi Biblioteca, Nº 41

Categories: Miscelánea

“La visión cultural de la Mancomunitat de Catalunya: bibliotecas populares”

Este año 2015 ha sido declarado el Año de las Bibliotecas en Catalunya. Quizá inspirado por la celebración del centenario del encargo que la Mancomunitat catalana – siguiendo el ideario de las bibliotecas Carnegie de los Estados Unidos e Inglaterra – formuló para poner en marcha la primera red de bibliotecas públicas. Con vocación de acercar la cultura a la población en general la llamaron

‘Red de bibliotecas populares’.

En España se trataba de un planteamiento nuevo, un modelo de biblioteca ubicada en un edificio emblemático, erguido expresamente para cobijar un servicio público de calidad y lo más importante: de libre acceso. El modelo ponía a disposición de la población, dispuesta a entrar en las salas de lectura de las bibliotecas populares, los libros expuestos directamente en las estanterías; contaba además con una sección dedicada exclusivamente al público infantil que contenía colecciones de álbumes, obras de imaginación y libros de contenidos; ofrecía servicio de préstamo de libros a adultos y lectores infantiles; y aún más, programaba actividades culturales y sociales, otra novedad que servía para atraer a personas que seguramente nunca hubieran entrado a sus salas por el placer de leer.

Todo un reto de planificación estratégica a propuesta de Enric Prat de la Riba, el primer presidente de la Mancomunitat, que definió a la biblioteca como “lo único común a todas las disciplinas intelectuales” y encargó a Eugeni d’Ors – uno de los intelectuales del momento – que diseñara este ambicioso proyecto que empezó en 1918 con la inauguración de una biblioteca en cada una de las provincias catalanas, y que fue la inspiración de las 481 bibliotecas públicas que se extienden en el territorio catalán actualmente.

Además, y para que estos nuevos establecimientos bibliotecarios estuvieran bien atendidos, se fundó la Escuela de Bibliotecarias. Una prestigiosa escuela exclusiva para mujeres de donde salían diplomadas tras tres años de capacitación técnica y cultural. Su currículum formativo contaba con disciplinas para organizar la biblioteca, tales como catalogar y clasificar los fondos bibliográficos y también se cursaban idiomas, literatura española y universal, historia, patología del papel, así como las artes manuales de encuadernación y restauración. Unos estudios específicos para atender las demandas de los llamados ‘lectores’ en aquella época-. La Facultad de Bibliotecomía y Documentación de la Universidad de Barcelona es la heredera de la precursora Escuela de Bibliotecarias y este año está celebrando su centenario.

Artículo publicado en Mi Biblioteca, año XI, n. 41, primavera 2015

Mi Biblioteca, 41

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